Durante las últimas tardes un par de puntos brillantes al atardecer se han estado acercando día a día. Se trataba de los planetas Júpiter y Venus, que han llegado a estar muy próximos. Aparentemente claro, porque Venus es un planeta interior de nuestro sistema solar, mientras que Júpiter está en una órbita bastante más lejana.
Hoy 30 de junio han llegado a estar tan cerca que alargando el brazo, ambos planetas se ocultaban con un dedo meñique (bueno, según el brazo de cada cual y el meñique de cada cual, claro).
Nos hemos ido a un mirador desde el que se oteaba el río Guadaíra bajo el Castillo de Alcalá, el figurativo Puente del Dragón, y a lo lejos las luces de Sevilla.
También desde la terraza, y más o menos a la misma hora, hemos ido haciendo el seguimiento de la conjunción durante los días previos
Y por el telescopio la visión era magnífica, al contemplarse ambos planetas a la vez en el campo del ocular
Las conjunciones siempre son atractivas para los observadores del firmamento, pero ésta ha tenido algo especial, quizá por coincidir con esas horas del atardecer cuando se producen esos fantásticos juegos de luces.
Nuestra vecina Isabel, maestra, nos pidió que visitáramos a los peques de su clase ya que estaban dando el Sistema Solar, y les gustaría poder conocer a "dos astrónomos" ... menuda responsabilidad.
Unos críos y crías de 5 años ávidos de aprender y en edad de absorber todo como esponjas. Pues allí que nos plantamos con múltiple cacharrería, juguetitos que tenemos para este tipo de público, algunas láminas, planisferios y cualquier cosa que pudieran tocar con sus manos.
La actividad se completó con observación del Sol a través de un filtro Thousand Oaks Optical (que convirtió al Sol en una gran "naranja") y de la Luna que la teníamos con luz de día.
No sabemos quiénes se sorprendieron más, si ellos con la visita de los "astrónomos", o nosotros al ver sus caras de asombro y satisfacción de principio a fin. Gracias Isabel por darnos esta bonita oportunidad (y por las fotos, que ilustran esta entrada)
Anoche sacamos el telescopio a la terraza para echarle un vistazo a Júpiter y Venus, y con el mismo equipo le hicimos un par de fotos para poder comparar sus tamaños (aparentes). Se apreciaba la Gran Mancha Roja de Júpiter, y de Venus su fase.
También pudimos disfrutar observando el terminador de la Luna, concretamente la zona de los cráteres Aristarchus, Herodotus y el Vallis Schröteri al que le hicimos la siguiente foto .
Un poquito de astronomía urbana de vez en cuando nunca viene mal...
No es normal ver estrellas con luz de día, excepto el Sol, claro. Pero sí que se ven. Si son brillantes, como Arturo, o Sirio, pueden verse con el fondo del cielo azul. Al menos, eso se lee en los libros de astronomía. Y sabiendo dónde localizarlas, por supuesto, porque conseguir verlas es todo un reto.
Hace unos días se nos presentó la ocasión, ya que la Luna pasaba muy cerca de la estrella Aldebarán, de la constelación de Tauro, por la tarde, con el Sol sobre el horizonte. No es una de las estrellas más brillantes, pero esperábamos que pudiera localizarse y distinguirse, por su proximidad a nuestro satélite.
Y así fue. A través del telescopio se podía divisar un pequeñísimo puntito luminoso y blanco (sin el color anaranjado que nos muestra Aldebarán en noches claras).
Luna y Aldebarán (inferior izquierda)... y un pajarito también
Tuvimos algunas nubes, que aunque le daban un ambiente mágico a la escena, estuvieron a punto de estropearnos el intento. Pudimos grabar también un pequeño vídeo:
Aldebarán junto a la Luna
La observación del cielo a plena luz del día a pesar de su dificultad nos puede dar gratas e inolvidables sorpresas.
La constelación de Sagitario cuenta estos días con una nueva estrella, o "nova", visible en el asterismo conocido como "la tetera" que conforman las estrellas más relevantes de esta constelación.
Lo que vemos es el aumento de brillo repentino de una estrella, una enana blanca, provocado por la violenta explosión de los gases de su capa exterior, materia que ha ido acumulando a lo largo del tiempo de otra estrella compañera cercana por efecto gravitacional . Esta explosión termonuclear es tan intensa que puede llegar a ser visible a miles de años luz de distancia.
Estos fenómenos se dan con cierta frecuencia, teniendo diferente intensidad y duración según los casos, pero en esta ocasión, el brillo ha sido un poco mayor al habitual, haciendo que esta nova sea visible a ojo desnudo desde cielos oscuros.
Nova en Sagitario, antes del amanecer desde entorno urbano
Desde entorno urbano, también pudimos contemplarla y fotografiarla. A simple vista no llegamos a diferenciarla, por culpa del exceso de luz que arrojamos al cielo en nuestras poblaciones, pero con prismáticos sí se apreciaba bien. En fotografía resalta mucho más.
Ya Tycho Brahe pudo contemplar en 1572 una "nueva estrella" en la constelación de Cassiopea, que fue visible durante 18 meses hasta que disminuyó su brillo. Y fue precisamente por esta observación cuando en su trabajo "De Nova Stella" acuñó el término "nova". (Posteriormente se denominaría como"supernova" la explosión que observó, al pertenecer a otra galaxia distinta a la nuestra)
Detalle de la ubicación de la nova
Podemos por tanto sentirnos también un poco fascinados como seguramente se sorprendió Tycho Brahe, al poder ser testigos de esta explosión en el firmamento, y la consecuente aparición de esta "nueva estrella" que antes no estaba ahí...
Hace tiempo nos preguntaron si los telescopios también servían para ver las estrellas cuando llovía o había nubes ... y ayer pudimos constatar que efectivamente valen de bien poco, por desgracia.
Nos reunimos en la Universidad Pablo de Olavide un grupo de aficionados a la astronomía con ganas de contemplar el eclipse solar. La actividad estaba organizada conjuntamente por la UPO y las asociaciones Astronomía Sevilla y Albireo, y conducida por el profesor Feliciano de Soto Borrero.
La cosa pintaba muy mal. El cielo totalmente cubierto de nubes, desde el principio del eclipse, sobre las 9:00 am.
A pesar de todo, teníamos instalados los equipos de observación visual y cámaras de fotos atentos a que se abriera un mínimo claro entre nubes. Y así fue. Vimos venir un claro por el horizonte acercándose a nosotros, y rápidamente nos pusimos todos en alerta.
Y se produjo la magia. Como suele ocurrir en esos momentos, un estado de euforia generalizado se apoderó de todos nosotros, y rápidamente nos pusimos las gafas de eclipse para poder contemplarlo, a la par que los fotógrafos hicimos lo posible por capturar el momento (en el brevísimo instante no pudimos ni enfocar correctamente, pero al menos queda el testimonio)
Fue tan sólo un poco después de la máxima ocultación, por lo que el disco solar todavía se encontraba ocultado por la Luna en un alto porcentaje. Nuestro compañero Jerónimo Losada pudo captar una breve secuencia de imágenes, que ha colocado en su página El cielo al desnudo, (ver enlace)
Gracias a las redes, pudimos estar en contacto y compartiendo imágenes con otros compañeros que desde otras localizaciones también estuvieron disfrutando del eclipse entre las nubes. En Constantina estuvo Manuel Alfonseca (ver enlace), y desde Estepa, Antonio J. Robles captó una estupenda secuencia animada, donde además puede llegar a verse en el contorno de la Luna su relieve (ver enlace)
Por parte de la Pablo de Olavide, también se llevó a cabo un registro de la variación de parámetros ambientales, tanto de temperatura como radiación solar, y aunque en el momento de la máxima ocultación , el Sol no estaba visible, se pudo constatar mediante los instrumentos de medida una considerable bajada de luminosidad. Esperamos con interés la publicación de los resultados.
Pero una de las mejores fotos quizá fue la que recoge el momento de euforia colectiva cuando se abrieron las nubes, y pudimos contemplar el Sol eclipsado por la Luna, instante capturado gracias a los compañeros de la Otri de la Pablo de Olavide, que estuvieron documentando el momento. Ver foto
Desde cielos oscuros puede confundirse con la luz de algún núcleo urbano cercano, pero realmente es la llamada Luz zodiacal.
Se trata de un resplandor en forma triangular a modo de flecha o lanza que se puede observar tras la puesta de Sol o al amanecer, en la dirección de la eclíptica, que es la franja por donde discurren los planetas.
El referido fenómeno se debe a la dispersión de la luz solar en las partículas que dejan los cometas y asteroides que nos han ido visitando a lo largo de los tiempos.
Este fin de semana pudimos apreciarla, aprovechando que nos habíamos alejado de las luces de la ciudad. Además, el hecho de estar Marte y Venus visibles al atardecer indicaban claramente su posición.
Luz zodiacal, desde Venus hasta las Pléyades
El procesado de la foto que capturamos, realizado por Nicolás Fontanillas, ha conseguido resaltar esta tenue y curiosa luminosidad, que se prolongaba hasta las Pléyades, y enmarcada ligeramente por el arco de la Vía Láctea.
Anoche tuvimos la oportunidad de contemplar una bonita aproximación en el cielo de dos planetas, Marte y Urano, a tan sólo un cuarto de grado de arco entre ellos.
A simple vista no se distinguían los dos, ya que Urano es mucho menos brillante que Marte, pero en fotografía sí salió, a pesar de que a esa hora ya estaba acercándose al horizonte, y por tanto su luz nos llegaba a través de capas densas de nuestra atmósfera.
y con un color verde azulado muy bonito, procedente según la wikipedia del gas metano de su superficie.
Desde hace ya tiempo, cada vez que da una "SuperLuna" (máximo acercamiento de la Luna llena a la Tierra) se hacen eco todos los medios de comunicación, y ahora parece que también está causando interés mediático la "MiniLuna", es decir, la Luna llena cuando se encuentra en el punto más lejano a la Tierra de su órbita, o lo que es lo mismo, el apogeo.
Pues allá por agosto del año pasado le hicimos una foto a la llamada "SuperLuna", y ahora que se encontraba en su punto más lejano, también en fase llena, le hemos hecho otra foto con el mismo equipo a esta "MiniLuna".
Ha salido la siguiente comparativa de tamaños aparentes.
Por cierto,curioso término... uno piensa que estar en apogeo es algo grande e importante, y resulta que la Luna cuando está en su apogeo es cuando la vemos más pequeña... será cosas de los astrónomos ...
Este fin de semana hemos tenido la oportunidad de volver a encontrarnos con el cometa C/2014 Q2 Lovejoy, tras la primera observación que hicimos hace unas semanas, cuando estaba todavía a una altura sobre el horizonte todavía insuficiente, y a la espera de que llegara una ocasión mejor.
Fue coincidiendo con una salida divulgativa organizada por Astronomía Sevilla, destinada a quienes se están iniciando en esta afición de la astronomía. La sesión empezó con una espectacular visión de los planetas Venus y Mercurio que en estas fechas siguen al Sol al atardecer, y son por ello muy fáciles de distinguir e identificar en el crepúsculo.
Venus y Mercurio al atardecer
La tarde ya nos trajo abundantes nubes, que se mantuvieron hasta el anochecer, y el riesgo de cancelar la observación era alto. Sin embargo, la suerte estuvo de nuestro lado, y poco a poco fueron desapareciendo hasta quedar un cielo despejado y transparente. Fue entonces cuando los allí presentes pudimos identificar el cometa a ojo desnudo como un pequeño punto difuso cerca de la constelación de Orión.
El cometa junto a Orión y las Pléyades
La visión por los telescopios era espectacular, y los observadores más experimentados llegaron a distinguir su tenue cola, eso sí, con la técnica de observación mediante visión periférica, que se usa para localizar objetos muy débiles.
En fotografía de larga exposición, se puede observar una cola irregular que se abre en abanico en varias direcciones. Con el equipo que llevábamos (Skywatcher ED80 y Canon 400D modificada) pudimos resolver los detalles de la cola.
Núcleo y cola del cometa
Este cometa todavía nos acompañará unos días, por lo que es factible volver a observarlo si se presenta la ocasión.
Tercera vuelta al Sol desde el Observatorio Urbano Astronómico OUAJP, y como viene siendo costumbre, los paisanos lanzan al cielo fuegos de artificio, diciendo adiós al año viejo y recibiendo con alegría el año nuevo.
Para acabar el año, y después de un par de meses sin poder salir con los telescopios por culpa de las nubes y la lluvia, tuvimos la oportunidad, aprovechando un claro, de ir a la caza del cometa C/2014 Q2 Lovejoy.
El cometa, que todavía no es su fecha óptima de observación, presenta una gran coma, siendo muy fácil de localizarlo conociendo la zona en que está y aunque en fotografía muestra una fina y extensa cola iónica, en visual sólo se apreciaba muy levemente y con visión periférica. Habrá que esperar que gane más altura sobre el horizonte en las próximas semanas.
Vídeo del movimiento del cometa a lo largo de 50 minutos
Y ya que estábamos en el campo con los equipos, decidimos afrontar un segundo desafío: desdoblar la componente B de Sirio, que se acerca ahora a su máxima elongación respecto de su principal. Un reto difícil difícil... y más o menos y con mucha dificultad pudimos llegar a diferenciarla entre las espigas de difracción del telescopio de 12 pulgadas. Sin duda nos tuvo bien entretenidos un buen rato!
Ya para acabar, estuvimos disfrutando de Júpiter con un cielo muy estable. Pudimos distinguir muchos detalles en sus bandas, incluida la gran mancha roja, que estaba empezando a aparecer ya casi cuando nos disponíamos a recoger.
Nos respetaron la humedad y el frío, y pasamos un estupendo rato entre amigos, con té y chocolate calentitos, acompañados de un magnífico bizcocho casero y unos exquisitos dulces de convento...
Ya en las próximas semanas habrá que seguir la evolución del cometa, conforme vaya ganando altura sobre el horizonte.
Stellarium es uno de los simuladores de cielo más utilizados por los aficionados a la astronomía.
Una de las funcionalidades que tiene es la de poder personalizar los paisajes, tanto diurnos como nocturnos.
Así que editando alguno de los archivos que trae, ya tenemos nuestra decoración navideña.
Hemos seleccionado para ello el paisaje de Guéreins, el lugar donde se creó este estupendo programa de simulación.
Hoy la Luna nos ha sorprendido con la misteriosa X. Un bonito y "enigmático" juego de luces y sombras que aparece en el terminador justo antes de alcanzar la fase de cuarto creciente, formando claramente la letra equis.
Es una ilusión óptica formada por los cráteres que se encuentran donde acaba la zona iluminada y limita con la parte que todavía se encuentra en sombra, y puede llegarse a ver una vez al mes, en función del porcentaje de avance de la sombra, y de algunos movimientos particulares de la Luna, como es la "libración"
Una bonita e inesperada sorpresa que nos hemos encontrado, gracias a que ha venido a casa uno de nuestros sobrinillos y le hemos sacado el telescopio para que viera la Luna con detalle.
Y de regalo, nos ha dejado un estupendo dibujo de lo que ha visto (junto con algunas estrellas y constelaciones cercanas)
Uno de los telescopios más interesantes por su construcción y su historia es el llamado Leviathan de Parsonstown, situado en los jardines del Castillo de Birr, en la ciudad del mismo nombre (antes llamada Parsonstown), en Irlanda.
Telescopio Leviathan de Birr, de 72 pulgadas
Detalle de la plataforma ascendente de observación.
Se trata de un reflector de 72 pulgadas de diámetro suspendido entre dos muros de piedra de 12 metros de alto. Lo construyó a mediados de 1800 William Parsons, (tercer Conde de Rosse) en los jardines de su castillo, y fue el mayor durante 75 años, hasta la construcción el telescopio de Mount Wilson, de 100 pulgadas en 1917.
Portaocular del telescopio en su lado oeste.
La importancia desde el punto de vista astronómico es que con él por primera vez se pudieron identificar claramente los brazos espirales de varias galaxias, entre ellas, la Galaxia del Remolino (M51), que por entonces no se sabía que era una galaxia, sino que se pensaba que era una nebulosa. Igualmente se descubrieron las estructuras filamentosas del primer objeto que catalogó Charles Messier (M1), y que según Lord Rosse eran similares a un cangrejo. De hecho, por eso hoy la conocemos como la Nebulosa del Cangrejo.
Anotaciones de observaciones y dibujo de M51 en el museo del Castillo
"... 30 abril 1863
Observación unos minutos entre nubes
1 de mayo
Observación por un corto período a través de las nubes
2 mayo
Observación de Saturno
Observación de Júpiter..."
Otro hecho relevante es que en este observatorio, que contaba con otros telescopios de menos diámetro, se inició por parte de uno de los astrónomos que trabajaron allí, J.L. Emil Dreyer una nueva catalogación de los objetos de cielo profundo, el catálogo NGC (New General Catalogue), uno de los más utilizado por el que se guían hoy en día los astrónomos.
Sin embargo, a principios de 1900 el telescopio cayó en desuso y abandono, y no fue hasta el 1970, y gracias al interés de Sir Patrick Moore, y un libro que publicó sobre el Telescopio de Birr, cuando se tomó la iniciativa de restaurarlo a su estado inicial, incluso con la construcción de un nuevo espejo que fuera por un lado funcional, y por otro similar al original, es decir de aleación metálica. Uno de los espejos originales se puede ver actualmente en el Museo de la Ciencia de Londres.
Espejo experimental de 36 pulgadas de diámetro fabricado en 9 piezas, junto a espejos secundarios, en el museo del Castillo
En el interesante museo que hay en el Castillo se muestran los dibujos originales, así como instrumentos de medición, cuadernos de observación, oculares, y multitud de accesorios de la época.
Uno de los oculares del telescopio de 72 pulgadas (junto a cámara réflex como comparativa de tamaños)
Dibujos de detalles de los brazos de galaxias
También se puede manejar un modelo a escala interactivo que muestra el movimiento del telescopio.
Una joya histórica poco conocida, lejos de los circuitos turísticos, y que merece la pena sin duda visitar, por la importante transcendencia que tuvo en el impulso de la astronomía que hoy conocemos.
Hay cometas con gran repercusión mediática, van de boca en boca, y salvo en contadas excepciones, son esquivos y difíciles de encontrar u observar.
El cometa C/2014 E2 (Jacques) no ha despertado el interés de los medios de masas, pero estos días andaba visible, y además, fácil de localizar y observar porque pasó muy cerca de una estrella bien conocida por los aficionados a la astronomía, la Mu de Cefeo, también llamada la estrella granate de Herschel.
Tuvimos la oportunidad de observarlo en visual días atrás desde cielos oscuros, y nos sorprendió por su gran tamaño. La noche que pasó junto a la estrella granate, lo pudimos retratar desde nuestra terraza observatorio (OUAJP)
Pudimos comprobar la velocidad que lleva el cometa, observando el desplazamiento que realizó en los 90 minutos que duró la grabación, (comprimida a 10 segundos en el vídeo).
Un fenómeno óptico atmosférico que no habíamos tenido la suerte de encontrarnos antes es elrayo verde.
Hay mucha literatura relacionada con este fenómeno, pero en sí no es más que el efecto que la refracción atmosférica produce en la parte superior del disco solar en la puesta de Sol, tomando una tonalidad verdosa.
Pues estábamos en la playa, cerca de Zahara de los Atunes (Cádiz) viendo la puesta de Sol, y grabándola con la cámara, y tuvimos la sorpresa de captar un rayo verde doble.
Cuando al Sol le quedaba unos minutos por hundirse del todo en el mar, la parte superior se separó ligeramente, tornando a verde por un instante. Pero luego, transcurrido un breve tiempo, y para nuestra sorpresa, volvió a suceder: un segundo rayo verde en la misma puesta de Sol...
Llevábamos días esperando la anunciada conjunción de los planetas Venus y Júpiter que sería visible hoy, poco antes del amanecer. Ambos planetas se acercarían tanto que a simple vista podrían llegar a verse como uno sólo. Así que salimos con el telescopio y la cámara de fotos para no perdernos el espectáculo.
Cualquier observador no informado podría haber pensado que esos dos puntitos brillantes eran uno de tantos sistemas binarios de estrellas (como Alcor y Mizar), pero no. El punto más brillante era Venus, y junto a él, se encontraba un pálido Júpiter, al que incluso pudimos apreciar alguna de las lunas que orbitan a su alrededor.
A pesar de observarse juntos en el cielo, era tan sólo un efecto óptico, porque Venus y Júpiter se encontraban en el momento de esta conjunción a una distancia de nosotros de 1,6 y 6,2 unidades astronómicas, respectivamente. (1 ua equivale aproximadamente a la distancia media de la Tierra al Sol)
A pesar de que había bastantes nubes, la pareja de planetas se dejaron ver entre ellas, (incluso a través de ellas) y nos brindaron un bonito y curioso espectáculo. Pocas veces llegan a acercarse tanto como lo han hecho hoy.
Mereció la pena el madrugón que nos dimos, necesario para poder desplazarnos unos kilómetros a las afueras y poder así tener un horizonte despejado de edificios.
Pocas veces le dedicamos un rato de observación a la Luna. Solemos esperar a que se encuentre en fase de Luna Nueva para poder así salir al campo con los telescopios, ya que la ausencia de su luz nos permite disfrutar de objetos de cielo profundo como galaxias y nebulosas.
Pero anoche ahí estaba, muy iluminada, al 88%, camino de Luna Llena , y casi nos pedía que le dedicáramos un ratito, así que sacamos los bártulos astronómicos a la terraza para atender su petición.
Cuando la Luna está iluminada en su mayor parte, al observarla a través de un telescopio, al amplificar tanto su luz, prácticamente sólo te puedes centrar en observar la zona que separa la sombra de la luz, lo que se conoce como el terminador, y eso a ser posible, con filtro lunar.
Y paseando el ocular por la superficie de la Luna, pudimos advertir un cráter en el que estaba “amaneciendo”. La luz que incidía sobre él de forma rasante, y la elevada altura de las montañas que conforman su periferia, nos ofrecía un doble espectáculo: la parte iluminada arrojaba la sombra sobre el interior, y la parte en sombra iba ganando luminosidad.
Mirando las cartas de la Luna y diferentes programas específicos como Virtual Moon Atlas, o webs detalladas como la de la LRO , identificamos que se trataba del cráter Schickard.
Cráter Schickard entrando la luz (imágenes con teléfono móvil sobre el ocular)
Y tras casi una hora de observación, pudimos advertir, al avanzar el terminador, cómo se iluminaba toda la geografía del cráter.
Todo un espectáculo que estuvimos disfrutando en visual, y con la comodidad de poder hacerlo desde casa.
Con el teléfono móvil hicimos unas capturas rápidas para recordarlo.
Equipo utilizado:
Telescopio Meade Lightbridge LB12
Seguimiento motorizado Alcor Eq Platform
Ocular Astro Professional UWA 7mm (217 aumentos)
Imágenes capturadas con smartphone Wiko Rainbow 8 MB sobre ocular (recortes)